La arquitectura
tiene un componente social evidente. Realizamos obras para que la
sociedad las use, se las apropie y se instale en ellas. Este es
el sentido más profundo que podemos dar a la arquitectura.
No podemos perderlo de vista porque nuestro trabajo se convertiría
en algo sin sentido y nuestros productos acabarían siendo
innecesarios por inútiles. Yo he sido y soy fiel a este principio
y espero no verme obligado a dejar de serlo.
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